Medellín volvió a colapsar por las lluvias. El aguacero torrencial del 28 de enero inundó vías principales, frenó la movilidad y dejó daños visibles en varios puntos de la ciudad, en un episodio que muchos ciudadanos ya sienten como repetido: cada vez que llueve fuerte, Medellín se paraliza.
Lea también: Pinzón lanzó el plan “Tolerancia Cero” y promete recuperar el control del territorio
La emergencia golpeó con fuerza corredores clave como la Avenida Las Vegas, donde se reportó levantamiento de capa asfáltica, además de caída de árboles, postes averiados y afectaciones en redes eléctricas. También se inundaron locales comerciales y concesionarios, con pérdidas y daños materiales que siguen apareciendo con el paso de las horas.
Lo más alarmante es la magnitud del evento: en apenas 45 minutos cayó la lluvia equivalente a la de todo un mes, una señal clara de fenómenos cada vez más extremos asociados al cambio climático. Pero más allá del fenómeno natural, la situación dejó una pregunta incómoda: ¿por qué Medellín sigue sin estar preparada, si esta no es la primera vez que ocurre?
Aunque la Alcaldía impulsa la estrategia “Mis quebradas, mis ríos” para proteger cuencas, concejales y expertos ambientales insisten en que falta una intervención profunda y preventiva. Medellín tiene más de 4.000 quebradas y afluentes, y su manejo continúa siendo un reto sin resolver. Este miércoles avanzaron labores de limpieza, pero varios sectores siguen con paso restringido por reparaciones: otra vez, la ciudad reaccionando después del colapso.
